Las Brujerias se quitan con solo Rezarla una vez

Buenas a todos, esta es la oracion de la santa victoria divina de San Jorge sobre el mal. El poder de esta oración te ayudara a quitarte y limpiarte cualquier envidia, mal de ojo o embrujo fuerte que tengas encima. Todos ellos se destruirán gracias al poder de San Jorge, para esto te recomiendo oir esta oración completa al menos una vez como esta aqui, así que comencemos

Oracion fuerte La Brujerias se quitan con solo Rezarla una vez

Oh, valeroso y glorioso San Jorge,
caballero de la fe invicta y celeste
paladín de la virtud, ante ti, cuya
memoria brilla con la pureza del
acero templado y la firmeza de la
roca, elevo mi súplica en esta hora
de necesaria fortaleza. Tú que,
envuelto en la armadura de la
gracia divina, enfrentaste y
domeñaste al dragón de la antigua
maldad, te ruego que acudas a mi
auxilio en esta batalla menos
visible, pero no menos real,
que libra mi espíritu.
Protector de los débiles y defensor
de la justa causa, contempla desde
la altura de tu gloria las sombras
que buscan envolver mi camino.
No enfrento bestias de carne y
hueso, sino los venenos sutiles
que emanan de corazones ajenos:
la envidia, ese dragón verde de
mirada torva que acecha en los
rincones de la convivencia, y los
malos deseos, esas saetas
invisibles cargadas de
resentimiento y animosidad que
pretenden atravesar la paz de mi
alma. Estas fuerzas oscuras, que
buscan minar la confianza,
enturbiar la alegría y envenenar
los frutos de mi labor, son los
adversarios contra los cuales
imploro tu legendario valor.
Oh, esforzado mártir, cuya lanza
fue dirigida por una fe indomable
implántame en el corazón esa
misma virtud. Forja en mi
interior un escudo de luz, hecho
no de soberbia, sino de humilde
certeza en el bien que persigo.
Que tu ejemplo me enseñe a no
devolver mal por mal, sino a
enfrentar la negatividad con la
serena firmeza del que sabe que
la justicia última reside en
manos divinas. No te pido, noble
santo, la victoria sobre
personas, sino sobre las
tinieblas que las habitan; no el
triunfo mundano, sino la
preservación de mi integridad
frente a la corrosión del rencor
ajeno. Amèn

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