
Buenos días, esta es la milagrosa oración de San Juan Diego para pedir la sanación de las enfermedades y dolores. Esta oración es muy milagrosa si se hace frente a una veladora, para esto te recomiendo hacerla completa una vez como esta aquí y repetirla asi tres días, comienza ya y veras como este milagro llega pronto a tu vida. comencemos
Milagrosa Oracion de la Sanacion con San Diego
Oh San Juan Diego humilde
indio del Tepeyac, elegido
mensajero de la Virgen María,
tú que escuchaste su voz dulce
en la soledad del cerro,
tú que cargaste en tu tilma
las rosas de diciembre
y entregaste al mundo la
imagen que no fue pintada
por mano humana, mírame hoy
con los mismos ojos de bondad
con que miraste a la Señora
del Cielo.
Tú conociste la pobreza del
cuerpo y del espíritu,
anduviste descalzo por
caminos ásperos, sentiste el frío
de la madrugada y el peso
de la duda, pero nunca cerraste
el corazón a la llamada divina.
Por eso acudo a ti, hermano
mayor en la fe, con confianza
de hijo que busca refugio en
quien ya ha caminado por el
valle del sufrimiento.
Mi cuerpo está herido,
San Juan Diego. La enfermedad
me ha tocado con mano pesada:
hay días en que el dolor se
convierte en compañero
inseparable, en que la fatiga
apaga la fuerza de mis pasos,
en que el sueño no llega o
llega cargado de inquietud,
en que los remedios parecen
insuficientes y el ánimo se
tambalea como hoja al viento.
Tú, que viste cómo la Virgen
tomó en sus manos las lágrimas
y las súplicas de un pueblo
doliente, intercede por mí ante
ella, pídele que extienda su
manto protector sobre esta
carne frágil y que su mirada
materna repose sobre mis
miembros enfermos.
Ruega, San Juan Diego, para
que la gracia sanadora de Cristo
a quien serviste con tanta
sencillez, descienda como
lluvia suave sobre mi organismo
que fortalezca lo que está débil
que calme lo que arde de
inflamación, que restaure lo
que se ha desgastado antes
de tiempo, que alivie el peso
de las dolencias crónicas,
que devuelva el ritmo sereno
al corazón agitado, que limpie
la sangre de toda impureza,
que renueve los tejidos dañados
que apague el fuego de la
fiebre y del malestar continuo.
No pido milagros
espectaculares que asombren
a los demás, sino la sanación
que tú mismo experimentaste
en el alma: esa paz profunda
que nace de saberse amado
por la Madre de Dios,
esa fortaleza callada que
permite seguir adelante
aunque el cuerpo proteste,
esa esperanza que no se
apaga ni en las noches más
largas.
San Juan Diego, tú
que fuiste instrumento de
una aparición que cambió
la historia de un continente
sé también instrumento de
misericordia para este
pequeño enfermo que te
invoca. Lleva mi súplica
hasta el regazo de la Virgen
de Guadalupe, preséntale mis
sufrimientos unidos a los
de tantos hermanos que
padecen, y dile con tus propias
palabras humildes:
Madre mía, mira a tu hijo que
sufre, cúbrelo con tu ternura
Que por tu intercesión,
el Señor Jesucristo, médico
divino de cuerpos y almas,
derrame su poder sanador sobre
mí. Que su Sangre preciosa
lave toda herida interior y
exterior, que su Espíritu Santo
renueve mis fuerzas día tras día
y que, si es su santa voluntad
me conceda la salud completa
para servirle con mayor libertad
y alabar su nombre con voz
más firme.
Mientras tanto,San Juan Diego
sosténme en la paciencia,
enséñame a ofrecer este dolor
como tú ofreciste tu
cansancio y tus temores,
y ayúdame a no perder la fe
ni la sonrisa aunque el
cuerpo se queje.
Confío en ti, mensajero del
Tepeyac, confío en la Virgen
que te eligió, confío en el Dios
que todo lo puede. Ruega por
mí, ahora y en la hora de mi
mayor necesidad.

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