El Santo de la Suerte tiene te hara ganar Loterias y sorteos

Buenos días, esta es la milagrosa oración de San Cono para atraer la buena fortuna y la suerte a tu vida de forma única y rápida. San cono es especial para hacer ganar loterías y sorteos por lo que su milagro es muy esperado, si quieres esta bendición te recomiendo escuchar esta oración completa una vez como esta aquí, comienza hoy y llama a esa suerte a tu vida. Comencemos

Oracion Gana loterias a San Cono milagroso

Oh, bendito San Cono, piadoso
protector y celestial intercesor,
ante tu amable presencia inclino
mi corazón lleno de esperanza y
humilde súplica. Tú, cuya vida fue
un testimonio de fe sencilla y
profunda confianza en la Divina
Providencia, escucha la voz de
este devoto que, en la compleja
travesía de la existencia, anhela
contar con el favor de la buena
fortuna y la guía benévola
de la suerte.
Desde la gloria que ahora
disfrutas, vuelve tu mirada
compasiva hacia mí, que camino
por los senderos, a veces inciertos
de la vida terrenal.
Te imploro, oh santo bondadoso,
que intercedas por mí ante el
trono de la Gracia, para que una
corriente de bendición y fortuna
favorable acompañe mis pasos.
No te pido riquezas desmedidas
ni éxitos vanos, sino ese flujo
de acontecimientos propicios
que aligera las cargas, abre
puertas cerradas y convierte el
esfuerzo honesto en fruto
sazonado. Suplico ese soplo de
ventura que ilumina los proyectos
que suaviza las dificultades y que
hace que la semilla del trabajo
caiga en tierra fértil.
Oh, patrón amado de los
necesitados y abogado de las
causas justas, dirijo a ti mi anhelo
En un mundo donde el azar y la
oportunidad parecen jugar su papel
me postro ante tu intercesión
poderosa. Te ruego que me
alcances esa suerte que es más
que casualidad: la suerte que es
la mano amorosa de Dios guiando
los detalles, la sincronía
benevolente del universo
conspirando para el bien, la
oportuna coincidencia que llega
en el momento preciso. Que al
cruzar las encrucijadas de mi
destino, encuentre el camino no
solo recto, sino también florido;
que al sembrar con diligencia,
pueda cosechar con abundancia;
y que al buscar el sustento,
encuentre no solo el pan necesario
sino también la satisfacción del
deber cumplido con éxito.
Dulce San Cono, cuya fama de
brindar ayuda en necesidades
materiales y espirituales llega
hasta nosotros, cubre con tu
manto de favor mis
emprendimientos y decisiones.
Que la fortuna me sonría en los
negocios honestos, en los
estudios emprendidos, en los
viajes necesarios, en las
relaciones que construyo y en la
salud que sustenta mi camino.
Aleja de mí la racha de
infortunios persistentes, el muro
de los obstáculos insalvables y
la sombra de la mala suerte que
enturbia la esperanza. Atrae, en
cambio, hacia mi órbita,
encuentros afortunados, ideas
luminosas, colaboraciones
provechosas y todas esas
pequeñas casualidades benditas
que hacen que la vida no solo
sea llevadera, sino también
próspera y fecunda.
Sé tú mi guía hacia los
manantiales de la bendición.
Enséñame, con tu ejemplo, a
combinar esta súplica con una
actitud de gratitud por lo recibido
con un trabajo constante y una
integridad inquebrantable.
Que la buena fortuna que te pido
no me aleje de lo esencial, sino
que me permita ser, a mi vez,
canal de bendición para otros,
ayudando al necesitado y
compartiendo el bien que
pueda alcanzar.
En este momento de íntima
comunicación, deposito en tus
manos mi anhelo de una vida no
exenta de esfuerzo, pero sí
acompañada de esa chispa de
dicha y oportunidad que
llamamos suerte. Confío
plenamente en que presentarás
mi petición ante el Padre
Celestial, quien conoce mis
necesidades profundas.
Querido San Cono de la Buena
Fortuna, sé mi estrella benigna
en el cielo de mi destino.
Ilumina mi camino para que,
al andarlo, encuentre no solo el
éxito deseado, sino también la
paz del corazón y la certeza de
ser amado y cuidado por el
Cielo. Que tu intercesión me
conceda el favor de días
serenos, noches tranquilas y un
mañana lleno de promesa y luz
Por Jesucristo, nuestro Señor,
que vive y reina contigo en la
Gloria.
Santísimo San Cono, humilde y
piadoso intercesor ante la
Divina Misericordia, a tus pies
acudo con un corazón mezcla
de esperanza y temor reverente.
Tú que desde la gloria celestial
escuchas las súplicas más
íntimas de los mortales, vuelve
tu oído compasivo hacia este
devoto, que en la simplicidad de
su fe, busca tu amparo en el
terreno incierto de las apuestas
y los juegos de fortuna.
Oh, santo protector, cuya
bondad se extiende como manto
sobre las necesidades humanas,
te imploro con las palabras más
humildes que mi alma puede
encontrar. Ante ti, reconocedor
de la fragilidad de nuestros
designios y la audacia de
nuestras esperanzas, expongo
el anhelo que bulle en mi pecho.
No es la avaricia la que me
mueve, sino el deseo de un
alivio providencial, de un giro
del destino que, mediante esos
medios que el mundo llama azar
pueda traer a mi vida y a la de
los míos un bienestar inesperado
una liberación de ataduras
económicas, una posibilidad de
socorrer a otros con mayor
abundancia.

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