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Primeras Tres Leyes MAgicas Secretas

1- Ley de Atracción por Resonancia Explicada con Claridad

Esta es una de las leyes de la magia práctica más importantes, podemos decir que establece que:

Todo en el universo vibra en determinadas frecuencias y atraemos hacia nuestras experiencias aquellas personas, situaciones y circunstancias que vibran en armonía con nuestra propia frecuencia energética dominante”

Para que lo entiendas más claro imagina que eres una estación de radio emitiendo una frecuencia constante. Esa frecuencia está compuesta por tus pensamientos habituales, tus emociones dominantes y tus creencias profundas. De esta forma y sin darte cuenta, todo el tiempo estás transmitiendo tu «canal» personal al universo.

Esta ley es simple: Sintonizas y atraes exactamente aquello que coincide con tu frecuencia personal. No atraes lo que quieres, sino lo que eres. Es como un afinador cósmico que busca en el universo todo lo que vibra en la misma nota que tú y lo trae a tu experiencia.

Ahora te lo explicare con ejemplos de su implicancia en la vida real:
Si tu frecuencia es «miedo y desconfianza», resonarás con personas sospechosas, situaciones peligrosas y noticias alarmantes. Tu vida se llenará de evidencias que confirmen que el mundo es un lugar peligroso, porque esa es la frecuencia que estás emitiendo.

Si vibras en «agradecimiento y abundancia», incluso si actualmente tienes poco, comenzarás a resonar con oportunidades inesperadas, personas generosas y pequeñas fortunas. El universo te enviará más razones para sentir gratitud, porque esa es la vibración que envías.

Si tu tono emocional es «no soy suficiente», atraerás críticas, situaciones donde te sientes inferior y personas que te hacen sentir inadecuado. La vida te mostrará un espejo de tu propia inseguridad, porque esa es la vibración que proyectas. El error común es pensar que puedes engañar al universo. No puedes emitir una frecuencia de ansiedad por dinero y esperar resonar con la abundancia.

No puedes vibrar en desesperación por encontrar amor y esperar atraer una relación sana.

La atracción responde a tu estado real, no a tus deseos.

La magia ocurre cuando cambias tu sintonía interna. Si quieres amor, debes convertirte en amor. Si quieres prosperidad, debes sentirte próspero ahora mismo. Si quieres respeto, debes respetarte profundamente. Cuando cambias tu frecuencia interna, tu realidad externa no tiene más remedio que reorganizarse para coincidir con tu nueva vibración.

No se trata de visualizar lo que quieres, sino de convertirte en la persona que ya lo tiene. La mujer que resuena con una carrera exitosa no solo visualiza el éxito; piensa, siente y actúa como una persona exitosa hoy. El hombre que atrae relaciones sanas no solo busca el amor; se trata a sí mismo y a los demás con el amor que espera recibir. Tu vida actual es el resultado perfecto de la frecuencia que has estado emitiendo. Si quieres cambiar lo que atraes, debes cambiar tu vibración interior.

Esta es la ley más poderosa del universo: conviértete en lo que deseas atraer, y el cosmos te lo entregará en bandeja de plata.

2- Ley de la Semejanza Mágica

Esta es otra ley que repercute rápido en el plano físico y está relacionada a los efectos de los rituales. Lo que plantea la Ley de la Semejanza es que: “Lo similar atrae e influye en lo similar, tanto en el plano físico como en el energético”.

Una forma rápida de entender su significado es que imagines que el universo es un gran espejo que no solo refleja formas, sino esencias. Cuando creas algo en pequeño que se parece a lo que deseas en grande, estás enviando un mensaje directo al cosmos: «¡Quiero esto, pero en tamaño completo!». La magia simpática se basa en esta idea simple pero profunda: lo igual reconoce a lo igual y se atrae.
Para que lo entiendas más claro, veamos algunos ejemplos de la vida real:
Si quieres curar una herida emocional, puedes escribirla en un papel y luego sanar ese papel con luz visualizada o enterrándolo con plantas medicinales. Al sanar el símbolo, estás sanando lo que representa.

Si deseas proteger tu hogar, puedes dibujar un plano de tu casa y rodearlo con un círculo de sal mientras visualizas un escudo de luz. Lo que haces en el plano simbólico, se manifiesta en el plano físico.

Cuando haces un muñeco que representa a alguien y le hablas con amor o le colocas objetos que simbolizan salud, no estás manipulando, sino que estás usando el parecido para enviar energía positiva a la persona real. El error común es pensar que son solo rituales vacíos y sin significado. Pero en realidad, estás trabajando con la arquitectura espiritual: usas formas pequeñas para construir realidades grandes. Recuerda que el símbolo es la llave que abre la puerta a la manifestación.

La magia ocurre porque el universo responde al lenguaje de las formas. No le importa si es «real» o «simbólico»; solo ve la intención y la esencia. Un corazón dibujado con fe contiene tanto amor como un corazón físico. Una moneda de chocolate cargada con la intención de abundancia puede atraer más prosperidad que una moneda real sin fe.

No se trata de creer en la magia de manera infantil, sino de comprender que el mundo visible y el invisible están hechos de la misma sustancia. Cuando modelas esa sustancia en pequeña escala con clara intención, el mundo a gran escala se reorganiza para coincidir con tu creación.

Tu poder está en que puedes crear semillas de realidad usando la semejanza y plantarlas en la luz astral. La próxima vez que quieras algo, pregúntate: «¿Cómo puedo crear una pequeña versión de esto que deseo?» Y cuando lo hagas, trata tu creación con el mismo respeto que tratarías la realidad completa, porque para el universo, no hay diferencia entre el símbolo y lo simbolizado.

3- Ley de la Congruencia Mágica y Simbólica

Lo que plantea la Ley de la Congruencia Simbólica es que la efectividad de un acto mágico aumenta cuando se alinean múltiples símbolos, elementos y correspondencias que vibran en la misma frecuencia que tu intención.

Esta ley explica como intervienen el poder de los símbolos y las correspondencias que hemos visto anteriormente y su uso correcto para manifestar efectos en el mundo físico. Imagina que estás componiendo una canción para el universo. Si usas notas que no armonizan entre sí, crearás ruido. Pero si cada instrumento toca la misma melodía, si cada nota refuerza la misma emoción, entonces tu canción se volverá imparable, conmoverá los cielos y manifestará milagros, en este sentido la magia no es diferente.

Por ejemplo: Si realizas un ritual para atraer el amor un día martes (asociado a la guerra y la fuerza), con el color rojo (pasión intensa) y el metal hierro (resistencia), tu mensaje será confuso. La pasión estará ahí, pero podría manifestarse como conflicto o relaciones tormentosas. En cambio, si eliges un viernes (día de Venus), el color rosa (amor tierno), flores frescas y cobre, todos tus símbolos cantan la misma canción: amor armonioso. El universo recibe un mensaje claro y potente.

Si quieres prosperidad y usas un mantel verde (crecimiento) pero sobre él pones un cuenco vacío (escasez) y trabajas con las manos cerradas (apego), tu ritual se sabotea a sí mismo. Pero si el mantel es verde, usas un cuenco lleno de monedas doradas y mantienes las palmas abiertas (receptividad), cada elemento grita: ¡Abundancia!. La magia fluye sin esfuerzo.

La magia ocurre cuando todos tus símbolos empujan en la misma dirección. Es como un coro donde todas las voces cantan la misma nota. La energía no se dispersa, no se contradice; se concentra como un rayo láser que atraviesa la realidad y materializa tu deseo.
No se trata de acumular elementos, sino de curar su armonía. Un solo símbolo congruente tiene más poder que diez elementos contradictorios. Un vaso de agua bajo la luna llena con una intención clara puede ser más efectivo que un altar lleno de objetos que no conversan entre sí.

Tu poder como Mago no está en la cantidad de herramientas, sino en tu capacidad para tejer una red de significados tan coherente que el universo no tiene más opción que reflejarla. La próxima vez que prepares un ritual, pregúntate: «¿Todos mis símbolos cuentan la misma historia?» Si la respuesta es sí, entonces tu magia ya está hecha. El universo solo está esperando a que termines de cantar para entregarte lo que le pediste.

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