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Los Siete Principios Herméticos Explicados


Un conocimiento esencial que tiene que comprender un Mago o Maga son los conocidos Siete Principios Herméticos, estos podemos encontrarlos en el libro “El Kybalión”, el cual es un texto fundamental del hermetismo del siglo XX, guarda la sabiduría atribuida a Hermes Trismegisto en siete principios universales. Estos han tenido mucha importancia en las distintas tradiciones mágicas y conocimientos esotéricos, ya que estos aportan una visión trascendental y filosófica que ha servido como una guía para entender muchos procesos energéticos, existenciales y universales.

Se considera que estos principios son universales y atemporales, ya que su influencia abarca desde la más pequeñas partículas, hasta lo más grande de la existencia como estrellas y galaxias, a su vez estos son invariables en el tiempo por lo que muchos les consideran como leyes universales que rigen y explican los procesos que existen. A partir de este punto me referiré al “Mago”, haciendo alusión a ambos sexos.

1. El Principio del Mentalismo: «El Todo es Mente»

Este principio se considera la base de toda la magia. Ya que nos plantea que el universo no es una máquina material, sino una manifestación de una mente universal, una conciencia divina. Esta “mente” lo impregna y contiene al todo, un medio inteligente y plástico que impregna toda la creación. Es el «Todo» del que habla el principio. Las leyes de la naturaleza no son físicas, sino leyes de esta inteligencia universal. El Mago comprende que para operar sobre la realidad, debe hacerlo primero en el plano mental, pues todo lo que existe es en su esencia, un pensamiento en la Mente del Todo.

2. El Principio de Correspondencia: «Como es arriba, es abajo»

Este segundo principio establece que existe una analogía perfecta y constante entre los diferentes planos de existencia, por ejemplo el macrocosmos (el universo) y el microcosmos (el ser humano). El cuerpo humano es un reflejo del universo; sus órganos corresponden a planetas, sus pasiones a fuerzas elementales, y su voluntad a la fuerza divina creadora.

El Mago, al conocer y comprender estas correspondencias, puede actuar sobre lo superior manipulando lo inferior y viceversa. Un ritual no es efectivo por la materia que usa, sino porque su simbolismo «resuena» con su contraparte en el plano superior.

En este sentido así como existe una mente omnipotente o Dios infinito, el Mago puede convertirse en dios finito o dios pequeño capaz de manifestar sus pensamientos en este plano material.

3. El Principio de Vibración: «Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra»

Este tercer principio hermético nos permite entender la naturaleza dinámica de la existencia y de todo lo que está en esta mente universal. Todo en el universo, desde un planeta hasta un pensamiento, es una manifestación de energía en un estado particular de vibración.

Lo que percibimos como materia sólida es energía vibrando a una frecuencia muy baja y densa. Los pensamientos, las emociones y las voluntades son vibraciones mucho más sutiles y rápidas. La magia consiste en elevar o modificar la vibración propia para sintonizar con las vibraciones de las fuerzas que se desean invocar.

Entonces podemos decir que un ritual o un hechizo es en esencia, la proyección de una vibración mental específica sobre el lienzo de esta energía universal para que se manifieste en el plano material.

A partir de este punto podremos llamar a esta energía como “luz astral”, concepto que desarrollare más adelante.

4. El Principio de Polaridad: «Todo es doble; todo tiene dos polos»

El cuarto principio nos plantea que el universo se manifiesta a través de la dualidad: luz y oscuridad, activo y pasivo, positivo y negativo.

Este principio hermético nos habla del equilibrio mágico, tanto lo que conocemos como la luz y oscuridad en realidad son dos caras de una misma moneda. El Mago debe dominar las polaridades dentro de sí mismo.

Por lo tanta el bien y el mal no son fuerzas absolutas, sino polos de una misma fuerza. La tarea del Mago no es elegir un polo y negar el otro, sino comprender su naturaleza y aprender a transmutar lo negativo en positivo, el odio en amor, la ignorancia en sabiduría. Esta es la base de la gran obra el gran Arcano.

5. El Principio del Ritmo: «Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso»

Este es el quinto principio que nos dice que todas las cosas se mueven en ciclos, como un péndulo que oscila entre los polos. Este principio podemos aplicarlo a la propia Luz Astral, que tiene sus mareas y flujos. El Mago sabio no nada contra la corriente, sino que aprovecha los ciclos. Sabe que hay momentos propicios para la invocación y otros para la contemplación, días de poder y días de reposo. Comprender el ritmo universal le permite «montarse» en la ola de la fuerza cósmica en lugar de ser arrastrado por ella. Este principio enseña paciencia y sincronización, fundamentales para el éxito de cualquier operación mágica.

6. El Principio de Causa y Efecto: «Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa»

Aquí estamos frente al sexto principio hermético y muchos solo lo asocian a conceptos como el karma, pero el Mago es sabio y sabe que este principio es mucho más abarcativo que este concepto.

En verdad este principio afirma que la suerte o el azar no existen, el verdadero Mago no es un juguete del destino, porque conoce las causas secretas de las cosas. La magia es, precisamente, la ciencia de convertirse en una causa consciente, mientras que la mayoría de la gente vive en un estado de efecto, reaccionando a las circunstancias, el Mago, mediante su voluntad entrenada, siembra causas en la Luz Astral que inevitablemente producirán los efectos deseados en el mundo material.

Esto conlleva una enorme responsabilidad, ya que toda acción (o pensamiento, que es una acción en el plano astral) genera una consecuencia inevitable.

7. El Principio de Generación: «El género existe por doquier; todo tiene sus principios masculino y femenino»

Este séptimo principio hermético va más allá de buscar analizar el sexo biológico, este principio se refiere a la energía generativa y creativa presente en todos los planos. El principio masculino es activo, proyectivo y fecundante esto está asociado a la Voluntad del Mago. El principio femenino es receptivo, gestante y nutriente esto lo asociamos a la Imaginación del Mago.

La magia verdadera requiere de la unión sagrada de estos dos principios dentro del mago.

La voluntad (masculina) debe proyectarse a través de la imaginación (femenina), que crea la forma concreta en la luz astral. Sin imaginación, la voluntad es ciega; sin voluntad, la imaginación es estéril.

Solo cuando el mago logra esta unión interna, se convierte en un verdadero creador, un «dios en pequeño», capaz de realizar el Gran Arcano.

En conclusión te puedo decir que estos siete principios no solo son metáforas filosóficas para ser leída, sino una disciplina para ser vivida. El Mago es aquel que, mediante el estudio, la purificación y la práctica ritual, internaliza estas leyes hasta volverse un canal consciente de la inteligencia y el poder del cosmos.

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