Esta es la poderosa oración de la mandrágora para alejar todos tus enemigos y espíritus malignos que te ataquen. El poder de la mandrágora se conoce hace siglos y para activarla deberás hacer esta oración completa una vez como esta aquí y repetirla asi cinco días en total. Comienza ya y aleja todo el mal en este momento
potente conjuro de la Mandragora Y Aleja enemigos y Demonios
¡Oh Espíritu de la
Mandrágora, raíz viva
nacida del vientre oscuro de
la tierra, yo te invoco!
Tú, que brotaste bajo la
horca donde el condenado
derramó su última semilla de
vida y muerte, tú que
absorbiste el grito del
ajusticiado y lo convertiste
en tu propia voz de trueno.
Tú, cuya forma humana se
esconde en la carne de la raíz
con brazos retorcidos y rostro
que parece gritar cuando la
mano del hombre osa
arrancarte del suelo.
Yo te llamo, Mandrágora,
espíritu ancestral, guardiana
de los secretos que los
antiguos hechiceros
ocultaban en sus grimorios,
protectora de aquellos que
caminan entre brumas y
maldiciones. Desde los
tiempos de los griegos y los
romanos, cuando Apuleyo te
nombraba en sus
metamorfosis y los alquimistas
te buscaban para destilar tu
esencia de sueño y vigilia,
has sido testigo de la
fragilidad humana. En las
leyendas medievales se
cuenta que tu grito, al ser
desenterrada, puede
enloquecer al imprudente o
matar al audaz que no cubra
sus oídos con cera y no ate
a un perro negro para que
sea él quien sufra tu furia.
Pero a quienes te honran con
respeto, les concedes el don
más poderoso: la capacidad
de alejar el mal que acecha
en la noche.
Espíritu de la Mandrágora,
yo me postro ante ti no como
ladrón de tu sueño, sino
como suplicante humilde.
Tú que creces en tierras
malditas y sagradas a la vez,
donde la sangre de los
traidores fertiliza tu poder,
escúchame. Aleja de mí a mis
enemigos, aquellos que tejen
redes de envidia y rencor,
los que susurran mentiras en
la oscuridad y afilan sus
dagas invisibles.
Que tu grito primordial
resuene en sus oídos cuando
se acerquen a mí, que su
corazón se paralice de
terror como el del campesino
que oye tu lamento bajo
la luna llena. Que sus pasos
se desvanezcan en el viento,
que sus palabras se
conviertan en ceniza antes
de tocar mi sombra.
Disipa, oh Mandrágora,
todos los embrujos que pesan
sobre mi sendero.
Rompe los nudos de los
maleficios tejidos con hilos
negros, las pociones
vertidas en mi nombre,
las figuras de cera
atravesadas con espinas.
Tú, que en las antiguas
tradiciones de la brujería
europea fuiste amuleto
contra demonios y hechiceros
que en las manos de los
sabios árabes fuiste antídoto
contra venenos del alma,
sé ahora mi escudo.
Que tu esencia, fuerte como
el olor terroso que emana de
tu raíz cuando se corta,
impregne mi aura y
neutralice toda maldición.
Que los espíritus errantes
que traen enfermedad y
discordia huyan
despavoridos al sentir tu
presencia. Yo te ofrezco mi
devoción eterna: cada vez
que la luna esté en cuarto
creciente, recordaré tu
nombre en voz baja; cada
vez que sienta el peso de
un enemigo invisible,
quemaré una hoja seca de
tu planta hermana en tu
honor. No te pido riqueza
ni amor vano, solo tu
protección feroz, la misma
que diste a los guerreros
que llevaban tu raíz seca
cosida en el pecho para
no caer en batalla.
Protégeme de la traición de
los falsos amigos, de las
miradas cargadas de veneno
de las noches donde los
embrujos se arrastran como
serpientes.
Espíritu de la Mandrágora,
tú que eres puente entre el
mundo de los vivos y el de
los muertos, entre la luz del
día y la oscuridad fecunda,
escucha mi plegaria.
Que tu poder milenario,
forjado en tierra de sepulcros
y horcas, se levante como
un muro infranqueable a mi
alrededor. Aleja enemigos
y embrujos, desata los lazos
invisibles, purifica mi
camino de toda sombra
ajena.Y cuando mi hora
llegue, que tu grito no sea de
muerte para mí, sino de
liberación, y que tu espíritu
me acompañe en el gran
sueño de la tierra.
Que así sea, por el poder de la
raíz que grita, por la sangre
que te nutrió, por la leyenda
que te inmortalizó.






