Como quitar el Hechizo del Sapo y el Vudù

Buenos dias Esta es la potente y autentica oración para cortar las Maldiciones del vudú y el hechizo del sapo. Esta oración a Dios es muy fuerte y su autoridad puede cortar y quitar las brujerías mas atroces que te mandan tus enemigos. Para esto te recomiendo hacer esta oración completa como esta aquí y repetirla asi un total de siete días seguidos. Si tienes la fe y la constancia veras como todo ese mal queda en el pasado. comencemos

Oracion para quitar el Hechizo del Sapo y el Vudù

¡Oh, Padre de las Luces, Rey
de reyes y Señor de los
ejércitos celestiales!
¡Santo, santo, santo eres!
Postrado en tu presencia
gloriosa, en el polvo de mi
indignidad, clamo a Ti con el
fuego de la fe que consumes.
Tú que derribaste a Baal en el
monte Carmelo y deshiciste
los hechizos de los magos de
Faraón, ¡mírame! Grito desde
el abismo de esta opresión
espiritual. Mi vida, oh Señor de
los ejércitos, está siendo
asediada, atacada con las armas
podridas de las tinieblas: con
brujerías hediondas, con el
maldito hechizo del sapo y con
las artimañas del vudú.
¡Las siento, Señor! ¡Son reales!
Son lazos puestos por el
enemigo, hijas del príncipe de
este mundo que quiere robarme
tu paz, tu salud y tu bendición.
¡Padre Eterno! En el nombre
poderoso, en el nombre sobre
todo nombre, en el nombre de
Jesús de Nazaret que quebrantó
la cabeza de la serpiente,
te DEMANDO, te SUPLICO,
te CLAMO: ¡LIBÉRAME!
¡Sáname! Con la espada de dos
filos de tu Espíritu, corta,
destroza, aniquila todo pacto,
todo lazo, toda maldición
generacional, toda palabra
hablada en secreto contra mí.
Que el fuego del Espíritu
Santo, ese mismo que
descendió en Pentecostés, arda
ahora como una hoguera
consumidora en mi espíritu,
en mi alma y alrededor de mi
cuerpo. Que ese fuego santo
QUEME toda brujería, que
INCINERE ese hechizo
inmundo del sapo, que
REDUZCA A CENIZAS toda
obra de vudú. ¡Que sean como
la hierba seca al mediodía!
¡Que retrocedan las tinieblas!
¡Que huyan los demonios
encargados de ejecutarlas!
Declaro, en el nombre que es
más fuerte, que tu sangre,
¡oh Cordero de Dios!, me lava,
me limpia, me santifica.
Tu sangre rompe cadenas.
Tu sangre cancela deudas
oscuras. Tu sangre es mi
escudo y mi victoria.
Cubre mi casa, mi familia,
mi mente y mi futuro. Sella
cada puerta, cada ventana de
mi vida con tu sello indeleble.
¡Que ningún espíritu inmundo,
ninguna práctica oculta,
tenga derecho, potestad ni
dominio sobre este siervo tuyo!
Te doy GRACIAS, Padre de las
Luces, porque escuchas el
clamor del quebrantado.
Te doy GLORIA porque la
victoria es TUYA. ¡Aleluya!
¡Amén y amén!

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